El trauma psicológico puede dejar huellas profundas que afectan la vida cotidiana, las relaciones y la percepción de uno mismo. En mi acompañamiento terapéutico, ofrezco un espacio seguro y especializado para trabajar con experiencias traumáticas desde una mirada respetuosa y compasiva.
Ante situaciones que nos sobrepasan podemos responder de diferentes formas para intentar adaptarnos, pero estas respuestas pueden mantenerse en el tiempo convirtiéndose en parte del problema y acabar dificultando nuestro día a día. Muchas personas que han atravesado vivencias traumáticas experimentan síntomas disociativos. La disociación implica una desconexión entre pensamientos, emociones, sensaciones corporales, recuerdos o incluso la propia identidad. No todas las personas la viven de la misma forma y se puede manifestar como experiencias de desconexión leve o de formas más complejas.
Para el abordaje del trauma cuento con formación en EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing), un enfoque terapéutico respaldado por la evidencia científica que facilita el reprocesamiento de recuerdos traumáticos, ayudando a reducir su impacto emocional. No obstante, adapto el tratamiento y las herramientas terapéuticas dependiendo de las necesidades y del momento que esté atravesando el paciente. Cada persona es única, al igual que su historia, por lo tanto, en el espacio terapéutico buscaré respetar los ritmos y recursos internos de cada persona.